Autor: Leo Mellado

No es el momento para reportear para dónde va Geely en Chile o en el mundo. Pero si el análisis se hiciera a partir de lo que estamos viendo en el Coolray, podríamos decir que es otra de las marcas que está luchando por moverse “hacia arriba” en nuestro mercado a punta de mejorar su tecnología, su calidad de materiales y sus terminaciones.

Veamos. El Geely Coolray de 2023 es la última iteración llegada a Chile del modelo que se produce en China desde 2018. Y respecto de éste, el de ahora no tiene grandes diferencias en su carrocería. Detalles más o detalles menos, es lo mismo.

Es lindo. Sus líneas son armónicas, está bien proporcionado y, la verdad, no le encontramos peros ni pelos en la sopa. Se ve, además, que la marca está haciendo un esfuerzo por darle un aire de familia con elementos como la máscara, que es similar a la del anterior Coolray y al Azkarra… Claro que ahora tiene una parrilla tipo panal mucho más grande, un parachoques diferente y luces principales rediseñadas, pero si se lo ve desde un ángulo que no sea de frente, sigue siendo una puesta en escena bastante genérica y casi idéntica a la que le conocíamos.

En este segmento SUV-B, muchos modelos son así: lindos.

Por dentro, entre el Geely Coolray del año pasado y este, la gran diferencia está en el diseño del panel frontal, que cambió radicalmente. Y ojo, que el que tenía hasta 2022 no era feo para nada. Tenía todas sus cosas digitales y eso. Y de hecho, la disposición general del módulo de instrumentos, de la pantalla táctil y de la consola central era parecida a la de modelos de marcas linajudas que las presentan ahora como lo “más avanzado”.

Pero acá los chicos de Geely golpearon la mesa y le chantaron (palabra gallega) unas pantallas de 10 y 12 pulgadas integradas en un marco muy ancho. Ok, no vamos a decir que es muy original, pero es un recurso efectivo si lo que la marca quiere es dar una fuerte impresión de mejora cualitativa.

La nueva interfaz es muy interesante. Opta menos por la espectacularidad innecesaria que por la delicadeza iconográfica. O sea, nada de colores estridentes, ni fuegos artificiales ni menús rebuscados. Es simple, clara, con la información justa y adecuada y con un aire a interfaz de computador Apple.

El único detalle estridente es la iluminación ambiental cuando se la configura para que siga el ritmo de la música que se está reproduciendo. Para pasar de eso, bueno, no hay que configurarla así y ya.

Lo otro que cambió fuerte en este Coolray fue el motor. Sigue teniendo 1,5 litros de cilindrada, pero en lugar de tres cilindros ahora tiene cuatro. Turbo, por supuesto. El nuevo motor es de la gama NordThor y tiene 172 equinos de poder, cinco menos que el modelo de 2022. En cambio, el torque, que importa mucho más por el tema de los piques y las recuperaciones, pasó de 255 a 290 Nm. O sea, tenemos una mejor respuesta a la presión del pie derecho, lo que nunca es malo.