Autor: Nicolás H. Toma

Concebido como la gama de entrada a la familia SUV de Hyundai, el Creta promete un manejo más dinámico, sin perder la altura y versatilidad que este segmento ofrece.


Han pasado tres meses desde que Hyundai presentó en Chile su SUV compacto Creta, el modelo con el que la marca incursiona por primera vez en el segmento B. Fabricado en India, el modelo llega al mercado nacional en tres versiones, una versión de entrada GL manual, y dos versiones tope de gama GL, con caja manual y automática de 6 velocidades. En esta ocasión, la versión probada correspondió al tope de línea en su versión manual.
El modelo en su exterior tiene un ligero aire a la Tucson, en su generación anterior. Se distingue por tener la típica parrilla hexagonal de la marca, además de faros halógenos y neblineros. En su lateral, el modelo cuenta con espejos retrovisores con luces de viraje y llantas de 16 pulgadas.
Por dentro, la cabina fue aprovechada al máximo introduciendo un techo un poco más elevado de lo normal que permite que personas de gran tamaño puedan ingresar cómodamente al vehículo, con un espacio suficiente para que incluso en las plazas traseras se sientan lo más cómodas posibles. Los revestimientos de las terminaciones son en su mayoría plásticos duros.
En materia de infoentretenimiento, la marca introdujo en este modelo una pantalla táctil de 8” que tiene integrado el sistema operativo Android, y el funcionamiento de una tablet. Ello permite que esta tenga posibilidad de sincronizar correos, calendarios y otros mediante una conexión Wi-Fi proveniente del teléfono. Adicionalmente, el vehículo cuenta con entrada USB en la guantera para conectar el teléfono, en modalidad MirrorLink. Todo esto se suma a la posibilidad de controlar el sistema desde el volante, además que el modelo integra 4 parlantes.
Ya en el andar, nos topamos con un modelo que tiene el embrague un poco corto, pero la relación de marchas al pasar por autopistas y rutas termina siendo bastante placentera.
La caja manual permite llevar el vehículo en buena relación hacia la 5ª marcha, sin embargo, la 6ª termina siendo una buena añadidura permitiendo circular a 120 km/h con revoluciones bajo las 2.000 rpm. Esto tiene una directa relación con el consumo mixto de combustible que, de acuerdo con el 3CV, es de 14,5 km/l.
En el andar por pavimento nos topamos con un vehículo que tiene varias virtudes. Su suspensión es bastante suave y, gracias a su plataforma, el modelo tiene una excelente insonorización, lo que se nota mediante el poco ruido del exterior y del mismo motor al interior del habitáculo. Específicamente en este manejo, algo que se extraña en sobremanera es el hecho que el modelo no tenga control crucero, y más cuando se trata de un tope de gama.
Tras llevarlo en caminos más off-road, nos dimos cuenta de que tiene una dirección bastante suave y precisa; sin embargo, los frenos del modelo muestran algunas señales de cansancio, lo cual se debe en parte a que el modelo tiene frenos traseros de tambor.
El motor es justo.
Si bien no se siente que le falte potencia, no le vendrían mal unos caballos extra para un mejor manejo en subidas, ya que se aprecia un poco holgado, considerando que dispone de 121 HP, los cuales no se sienten en su totalidad debido a que tiene un peso bruto de 1.730 kg.
En materia de seguridad, cuenta con kit eléctrico completo, además de cámara de retroceso, alarma, rueda de repuesto de tamaño completo y doble airbag frontal.
Para las versiones topes de gama, como la que probamos, se le agregan frenos ABS, barras de techo, botón de encendido, focos delanteros de proyectos, luces de manejo diurno LED, sensor de retroceso y volante forrado en eco-cuero.
En materia de precios, el modelo probado, correspondiente al 1.6 GLS 6MT, tiene un valor de $13.290.000, aunque la versión de entrada GL cuesta $11.990.000 y el tope automático $13.990.000.
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