Autor: Leonardo Mellado

Este pequeño SUV de segmento B ofrece un buen diseño, sostenido por una plataforma eficaz y terminaciones correctas.


Poco a poco, Brilliance va aumentando su oferta de productos en Chile. El que ahora nos convoca es una incursión en el ya densamente poblado segmento de los SUV compactos bautizado V3.
Este modelo vio su estreno social en el Salón del Automóvil de Shanghai en 2015 y con él la marca china pretende llevarse su tajada del mercado de SUV de segmento B donde hay modelos tan diversos como el Ford EcoSport, el Peugeot 2008 y el Hyundai Creta.
Este recién llegado es lo que se llama un todocamino. Es decir, un automóvil capaz de circular por toda clase de rutas, estén pavimentadas o no, pero no para salirse de ellas. Desde el punto de vista estético, el modelo luce una imagen fresca y diferenciada, que no es poco decir en un segmento tan poblado y donde las marcas tienden a ceñirse fuertemente a la moda. Visto así, este modelo es una verdadera declaración de principios de Brilliance.
Con el V3, Brilliance nos dice qué debemos esperar de ella.
Bien, no es que se trate de un vehículo Único y especial, pues no se trata de un modelo que pretenda revolucionar nada, de modo que si se entorna la mirada es posible encontrar algunos rasgos ya vistos: algo de BMW en el frontal (algo lógico considerando la alianza que hay entre Brilliance y BMW) o algo de Mazda en los costados.
En la zaga, sin embargo, hay algo más de originalidad. Aquí, Brilliance quiso transmitir una mayor robustez y por ello ha dejado mucho metal a la vista, al mismo tiempo que los grupos ópticos tienen un tamaño más bien reducido para reforzar este efecto.
En el interior tampoco hay grandes originalidades desde el punto de vista del diseño, ya que la configuración de los instrumentos, paneles y demás dispositivos es del todo convencional. Sí destaca el buen ajuste de los componentes y el esfuerzo de Brilliance por dotar a este modelo de buenos materiales y detalles como las piezas de plástico de apariencia lacada, que se está usando bastante estos días como estrategia eficaz para dar a un modelo un aspecto refinado con materiales sencillos.
La disposición de una pantalla táctil de siete pulgadas para gestionar las comunicaciones y el infoentretenimiento completan un ambiente interno bien logrado y competitivo.
La maquinaria propulsora es un motor de 1,5 litros aspirado en el caso de la variante probada. Con 110 caballos de fuerza y par torsional máximo de 145 Nm a 4.000 rpm, no se puede decir que sea un auto que se tome las cosas a la rápida. Para respuestas más ágiles habría que ir por la versión turbo, cuyo par es de 220 Nm desde las 2.000 rpm
Dicho eso, la respuesta dinámica del modelo es perfectamente compatible con la circulación urbana. No hace falta más. Otra cosa es en la carretera, donde un adelantamiento exige la disposición de todos los newton-metros posibles para que la maniobra sea segura. Aquí, los rebajes son imprescindibles.
A propósito de ello, la caja de cambios "“manual de 5 marchas"“ no presenta problema alguno. Es una caja dócil y bien escalonada. Eso sí, en quinta marcha el auto queda un poco enrrollado, a un régimen de 3.000 rpm a 100km/h, lo que perjudica el consumo, que en otras circunstancias es exiguo.
La dirección podría ser más precisa y su tacto es vago, pero nada a lo que el conductor promedio no pueda acostumbrarse. La suspensión tiende a ser rígida, lo que para un auto con un despeje sobre el suelo significativo es una buena noticia.
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