Autor: LEO MELLADO

La influyente personalidad de la industria ofrece una visión de un mundo futuro donde la industria del auto no se parecerá en nada a la actual.
 En opinión del empresario estadounidense Robert “Bob” Lutz, ex vicepresidente de General Motors (GM) y ex director de gigantes automotrices como Ford Motor Company, Chrysler Corporation, BMW Group y Opel, la industria del auto va a cambiar de manera profunda en los próximos años.
Así lo hizo ver en una entrevista publicada por Automotive News. “Debo decir que nos acercamos al final de la era automotriz” –sentenció Lutz–. “La industria está viviendo una acelerada curva de cambio. Por cientos de años, el caballo fue el primer transporte de la raza humana y dejó este rol al automóvil, que ha cumplido ese trabajo durante los últimos 120 años.
Ahora nos acercamos al final de la era automotriz, porque el futuro del transporte se basará en el traslado en módulos estandarizados”, señaló. Lutz respaldó semejante afirmación explicando que el final de este proceso será la creación de módulos de transporte totalmente autónomos, en los que no habrá ninguna capacidad para el conductor o para ejecutar comando alguno. “Lo llamarás, vendrá a buscarte, te subirás dentro, le indicarás a dónde quieres ir y te meterás en la autopista”.
En ese escenario, de acuerdo al ejecutivo, la compra del vehículo no tendrá sentido ni necesidad porque en definitiva lo útil para el individuo será el servicio que está empleando.
“La mayoría de estos módulos estandarizados de transporte serán comprados y administrados por las cadenas de taxi globales, así que solo Dios sabrá cómo se llamarán estas, o si serán las mismas que ahora
conocemos, como Uber, o Lyfts, o qué se yo”.

Evidentemente, añade Lutz, “una minoría tendrá la posibilidad de tener un módulo personalizado y parado en su casa... Todavía habrá quien quiera eso, pero los autos ya no serán manejados por personas porque dentro de quince o veinte años no habrá ninguna municipalidad que expida licencias de conducción, ni otorgará permisos para que estos circulen”.
El punto de inflexión llegará pronto, según el experto, pues “cuando el 20-30% del parque vehicular sea  totalmente autónomo, los ayuntamientos de las grandes ciudades revisarán sus estadísticas y verán que el 99,9% de los accidentes serán provocados por la mano humana. Obviamente, antes que eso llegue habrá un período de transición, de unos cinco años, durante el cual todos tendrán la oportunidad de sacar sus vehículos de las calles para guardarlos de recuerdo o para convertirlos en chatarra”, dice Bob Lutz.
Los vaticinios de Lutz incluso van más allá, pues anticipa el final de los fabricantes de autos como los conocemos hoy, al menos de algunos: “Las empresas de transportación podrán comprar módulos de diferentes tamaños, pequeños, medianos, grandes, abiertos o cerrados, pero el rendimiento será el mismo para todos porque ya nadie pasará a nadie en las autopistas. Ese será el fin de empresas como BMW, Mercedes-Benz o Audi, porque ese tipo de rendimiento que ellos venden ahora ya no le va a importar a nadie”. 

La importancia del estilo también será cada vez menor porque los módulos para las vías de alta velocidad tendrán que ser simétricos en el diseño de sus extremos frontales y traseros. No habrá mayor separación entre ellos y la resistencia al aire será mínima porque los módulos formarán un tren y se separarán cuando lleguen a la salida que necesitan tomar.
“Desafortunadamente creo que eso será el fin del negocio de la venta de autos al detalle, tal como lo conocemos ahora. Piense en eso: un establo solía tener caballos de todas las edades y tú te montabas en
el caballo que mejor te acomodaba. Vendías el caballo viejo y comprabas uno nuevo. Los vendedores de autos existirán solo para ese pequeño grupo de clientes que desee un módulo personalizado y podría pedir que se parezca a un viejo Ferrari o un viejo auto de Fórmula 3”.
Al menos, Lutz le da esperanzas de supervivencia a los que les gusten los deportes motorizados o para la aventura, los que, sin embargo, tendrán que practicar sus aficiones de la misma manera que hoy van a jugar
golf o a un spa. “Habrá fabricantes de autos de este tipo, para carreras y para el “todo terreno”, pero será
una industria poco representativa en tamaño”.
Y como corolario, Lutz sentenció que “la era de los autos manejados por personas y todo lo que tenga que
ver con ellos en forma de talleres, concesionarios, revistas y todo eso no durará más de veinte años”.
Según Bob Lutz, todo esto ocurrirá en apenas dos décadas y puesto que para entonces ya habrá muerto, el
ejecutivo concluyó diciendo que “no quiero ser el que entonces les diga a todos: se los dije”.
















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