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Una selección de extravagancias, rarezas y desaciertos en este campo.
El tablero de instrumentos de un auto es el espacio con el que más tiempo estamos en contacto. A través de él interactuamos con el vehículo y representa prácticamente toda la impresión estética que nos llevamos del interior de un auto. Si alguien dice que se fija primero en el diseño de los apoyabrazos o en el tamaño de la guantera antes que en la forma del volante y el diseño del módulo de instrumentos, seguramente miente.
Por eso los diseñadores le ponen mucho empeño a que esta parte del auto sea seductora y elegante, al mismo tiempo que funcional. Claro, no siempre le dan al clavo, como en estos ejemplos que les mostramos ahora.

CHEVROLET CORVETTE C4
Cuando ya pensábamos que el tablero de instrumentos del Auto Fantástico se quedaba en la fantasía, aparece el Corvette C4 de 1989 para hacer realidad su tablero de instrumentos. Su aspecto también podría haber sido del DeLorean de Marty McFly, si se nos permite cambiar de película, pero en es acaso habría que decir que el volante parece de un auto de El Padrino.

ALFA ROMEO GTV “ALFETTA”
Muchos afirman que el diseño exterior de este Alfa es magnífico. Los menos sensibles dirán que es un auto “normal”, pero una vez dentro... ¿por qué se les ocurrió a los italianos que al conductor solo le importaría saber a cuántas rpm va el motor? Porque el tema es que el único instrumento que tiene al frente es el tacómetro. El resto del instrumental está en la consola central. Hubiera pasado si el auto fuera de carrera o tuneado, pero no es el caso.

CHRYSLER IMPERIAL DE 1962
Ya sabemos en qué se inspiraron para diseñar el interior del batimóvil. Con cromados quema-córneas por todas partes, tenía unos cambios automáticos que se accionaban mediante una botonera vertical a la izquierda.
El resto de la botonería hacía soñar al conductor que estaba en órbita en una cápsula Gemini. Además, el Imperial tenía un tablero fotoluminiscente.

SPYKER C8
Generalmente, la fusión del cuero con el metal es signo de delicadeza y refinamiento, pero no es el caso del Spyker C8. Tiene tanta perilla cromada e instrumentos retro incrustados en una tapicería de cuero anaranjado y tantas costuras por todos lados, que el ambiente luce sobrecargado y abrumador. Para colmo, ese volante de cuatro aspas parece más una válvula de caldera. La gente de Spyker defendía este diseño alegando que eran reminiscencias aeronáuticas. Si ellos lo dicen...

LANCIA BETA TREVI
Nos gustaría saber en qué estaban pensando los diseñadores de Lancia cuando idearon un panel de instrumentos repleto de hoyos.
Cada botón está al fondo de un orificio. Y hay tantos que toda la pieza parece un queso suizo.
Para peor, la curva de los brazos del volante parece que forma un emoticón de carita triste. Quizás ya por entonces anticipaban el penoso estado en que se encuentra esta marca hoy.

K.I.T.T. (EL AUTO INCREÍBLE)
De acuerdo, no es un tablero de instrumentos verdadero, pero hay que observar que el compañero de aventuras de David Hasselhoff exhibió algo del peor mal gusto estadounidense. Completamente digital, tiene tantas lucecitas que menos mal que el auto se manejaba solo, porque de otra manera el conductor habría estado tan distraído tratando de encontrar el botón, la  tecla o la perilla correcta, que habría terminado estampado en el primer árbol que se le cruzara. Además ¿cómo se supone que se gire ese volante tipo aeronáutico?

PORSCHE PANAMERA
Diseño alemán, prestaciones deportivas, lujo y una enorme cantidad de equipamiento ¿Qué puede fallar? Sin duda la interfaz hombre-máquina. O sea, es lindo, pero con una consola central digna de una astronave intergaláctica.
Buscar el botón correcto alrededor de la palanca de cambios mientras se maneja podría ser más riesgoso que contestar un whatsapp. Menos mal que los muchachos de Zuffenhausen
limitaron las opciones de tecleo en la generación siguiente del modelo.



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