Autor: RENÉ DURNEY C.

Lo manejamos en un viaje de ida y vuelta entre Santiago y Pichilemu.
Era la versión que faltaba del SUV de la marca estadounidense. Introducido en Chile en 2016, el Jeep Renegade se identifica con el segmento más joven de los usuarios de este tipo de vehículos y responde a necesidades más citadinas que de aventuras todoterreno.
Se trata de un Jeep con toda la prosapia de la marca en lo que a estilo se refiere, pero que no tiene tracción integral para las exigencias más severas que pueden afrontar el resto de los integrantes de la familia. Sin embargo, posee un despeje del suelo (171 mm) que le da una apreciable ventaja sobre otros SUV de tracción simple, ya que en los caminos de superficies irregulares queda menos expuesto a golpes en los bajos del vehículo.

En cuanto a sus capacidades en terrenos difíciles, tiene una ángulo de ataque de 17,9º, 29,7º de salida y 21,2º ventral. Además, su fuerte estructura es la misma que la de sus hermanos 4x4, lo que también es un plus a la hora de tomar una decisión de compra.
En cuanto al confort, esta nueva versión del Renegade dispone de cinco plazas, amplio espacio para las piernas y una buena altura entre el piso y el techo. Sus medidas de 4.232 mm de largo, 2022 de ancho, 1.690 mm de alto y 2.570 mm de distancia entre ejes le otorgan la habitabilidad de un sedán mediano, a lo que hay que sumar el espacio del compartimiento de carga, que es de 524 litros, y que puede ampliarse a 1.439 al abatir el asiento trasero.

El equipamiento a bordo incluye alarma, aire acondicionado, alzavidrios delanteros y traseros tipo Touch, arribaabajo, cierre centralizado sensible a la velocidad, control crucero, volante de dirección forrado en cuero con controles de audio incluidos y ajuste en altura y profundidad, asientos con ajuste manual de 6 posiciones para el conductor y de 4 posiciones para el copiloto, barras laterales en el techo, neblineros y sistema de cámara y sensores de retroceso para apoyar el estacionamiento.
En cuanto a seguridad dispone de doble airbag frontal tipo Next Generation, control de tracción, control electrónico de estabilidad (ESC), frenos de discos en las cuatro ruedas con ABS, mecanismo limitador de velocidad, asistencia para partidas en pendiente, control de balanceo de remolque, sistema de mitigación electrónica antivuelcos, anclaje de sillas para niños del tipo Latch y desconexión del airbag del asiento del pasajero.

La entretención la brinda un equipo de audio y multimedia con conexión USB y AUX, con seis parlantes y una pantalla táctil de 5 pulgadas, con navegador GPS, bluetooth para manos libres y cámara y sensor de retroceso. El motor del Renegade automático es un cuatro cilindros de 1,8 litros, que produce una potencia de 132 caballos a 5.250 rpm y un par torsional de 185 Nm a 4.500 vueltas del cigüeñal. La transmisión automática está entegada a una caja japonesa Aisin F21 de seis velocidades, que ofrece cambios suaves
y con poco ruido. 
En nuestro recorrido Santiago - Pichilemu-Santiago, ya sea en autopistas y caminos interiores, nos pareció un vehículo equilibrado, de buenas prestaciones (10,3 km/litro de rendimiento combinado) y de un andar
cómodo, con buena insonorización del habitáculo y respuestas adecuadas del motor a las exigencias de torque y velocidad.
El precio de la versión tope de gama que probamos (Sport LX) es de $13.990.000. La de entrada (Sport)
cuesta $12.490.000.

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