Autor: RENÉ DURNEY C.

Manejamos las dos versiones disponibles en Chile: la Turbo V8 de 550 hp y la 4S de 6 cilindros en V de 440 caballos.
 Si no fuera porque uno sabe que el enorme sedán que va a manejar es un Porsche, sería muy difícil creer que se trata de un auténtico auto deportivo, pero con una configuración de auto familiar de cinco puertas.
No es un coupé, aunque la silueta sí lo parece. Y si lo miras de frente, es inconfundiblemente un Porsche.
Y por la cola también. La genética del inconfundible 911 salta a la vista de inmediato.
Pero es el Panamera de 2017. Y en este caso, de las dos versiones disponibles en nuestro país: el Turbo
V8 y el 4S, con motor V6. Ambos corresponden a la versión corta y miden 5,05 m de largo, 1,94 m de ancho y 1,42 m de alto. Sus dimensiones son mayores que las del Panamera de primera generación (34
mm más de largo, 6 mm de ancho y 5 de alto).
Pero no solo las medidas son distintas al modelo anterior. Se trata de un auto enteramente nuevo en su
plataforma, motores, suspensiones y tecnologías a bordo.
La plataforma se llama MSB y ha sido desarrollada por Porsche para ser usada en varias marcas
del Grupo Volkswagen. Es del tipo modular y puede adaptarse a varias distancias entre ejes y hasta seis tipos de carrocerías.


EL TURBO V8
Es la máxima expresión de la gama la gasolina y cuesta US$176.900. Tiene un propulsor delantero de 8 cilindros en “V” de 90 grados y 4 litros de cilindrada. Es capaz de producir 550 caballos de potencia y la friolera de 770 Nm de torque distribuidos a las 4 ruedas. Las traseras disponen de un eje direccional que giran las ruedas levemente hacia el interior de las curvas cuando el auto se desplaza sobre 50 km/h. Esta ayuda a la conducción hace que el auto se aferre al suelo y proporcione mucha seguridad al tomar las curvas a una velocidad mayor a la que podría hacerlo un vehículo convencional.

La gran superficie de pisada de sus neumáticos (275/40 R21 adelante y 315/35 R21 atrás) incrementan
la adherencia al pavimento. La aceleración es impresionante, porque la respuesta es instantánea apenas
se pisa el acelerador y los dos turbos actúan con tal rapidez, que se pueden alcanzar los 100 km/h desde la inmovilidad en apenas 3,6 segundos. Las recuperaciones en carretera permiten pasar de 80 a 120
km/h se en solo 2,4 segundos. Las suspensiones del nuevo Panamera son neumáticas adaptativas
y se regulan en forma automática según la superficie por la que se deslice y por el modo de conducción
elegido, que se activa desde el volante (Normal/Sport y Sport Plus). En el medio de este mando giratorio (al igual que en el 911) hay un botón que al pulsarlo ajusta la propulsión del motor y el reglaje de las suspensiones para brindar las máximas prestaciones por un lapso de 20 segundos, lo que permite adelantamientos exigidos con una violenta aceleración.

La transmisión es una automática PDK de doble embrague y 8 velocidades. El interior del Panamera Turbo que probamos era en tonos beige claro de gran elegancia y finas terminaciones.
El tablero es totalmente distinto a la versión anterior y desaparecieron la serie de botones y mandos para ser reemplazados por una gran pantalla central táctil de 12,3 pulgadas que reúne todas las funciones de información y entretención a bordo. El sistema multimedia PCM (PorscheCommunication Management) trabaja con la aplicación Apple CarPlay.

La consola central, que se extiende hacia las dos plazas traseras, permite controlar el aire del climatizador
bizonal, la música, las cortinillas del techo panorámico y las de las ventanillas laterales trasera y la de
la luneta. Además, dispone de otra pantalla para reproducir el mapa de navegación satelital. La versión 4S (US$152.900) es apenas un poco más potente y briosa, aunque sus números son igualmente de altas prestaciones: motor V6 de 3 litros y 440 caballos de potencia, con un par torsional de 550 Nm entre las 1.750 y 5.500 rpm. Ambos modelos regalan lujo y confort de marcha. La insonorización del habitáculo está configurada para “sentir” un tanto el sonido distinto del motor y las sensaciones del rodaje de un auténtico deportivo disfrazado de auto de calle familiar.
El detalle para cumplir con este último aspecto es que dispone de seguros Isofix en las plazas traseras
para sillas de niños.


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