Autor: LEO MELLADO

Este SUV no solo es veloz, sino que además puede circular por terrenos muy malos, aunque no le haga falta porque sus dueños rara vez lo someterán a una prueba así.
Porsche es reconocida en todo el mundo como una de las marcas de mayor carácter deportivo. Pensar en la casa de Zuffenhausen y que venga a la mente el poderoso e icónico 911 es una sola cosa.
Pero también están el Cayenne y el Macan. ¿Por qué Porsche dotó al Cayenne de tantas capacidades off road si careciendo de ellas habría respetado la tradición deportiva de Porsche?
El Cayenne corre, por supuesto. La versión Turbo da una vuelta al circuito largo de Nürburgring en menos de 8 minutos. Y este modelo está a la cabeza de deportividad en su segmento, mientras el Macan Turbo lidera en el propio.

La razón por la que tiene lo que parece una capacidad todoterreno sobredimensionada es que Porsche
emplea la plataforma técnica que el grupo Volkswagen usa también en el Touareg, un SUV con menos ambiciones deportivas, pero de intereses importantes en lo off road. Eso le ahorró ingentes recursos de
desarrollo a Porsche y le permitió dar a su modelo un extra de capacidades.
Tim Bravo, gerente de comunicaciones para América Latina de Porsche, agrega que un dispositivo de tracción en las cuatro ruedas es adicional a la capacidad deportiva. “No le quita deportividad, solo
suma habilidades. Así, nuestros clientes saben que en cualquier terreno, urbano, pista u off road, le pueden sacar el máximo rendimiento a su Cayenne”.

Además, señala el ejecutivo, si bien ningún cliente va a meter su Porsche a hacer un recorrido todoterreno extremo, “tampoco ningún cliente de Cayenne va a materlo en una pista. Pero es el hecho de saber que podrían... Es saber que el auto que compras lleva la mejor tecnología en lo que se refiere al manejo”.
Un Driving Experience regional efectuado en Asunción, Paraguay, sirvió para que el Cayenne demostrara de lo que es capaz. Y podemos asegurar que es mucho más de lo que el usuario promedio puede imaginar.

¿CÓMO FUNCIONA LA TRACCIÓN?
El sistema de tracción en las cuatro ruedas del Cayenne está comandado por el Porsche Traction Management (PTM) y su eficacia quedó expuesta en las pruebas efectuadas en Asunción.
El sistema está compuesto por una tracción total activa con un embrague multidisco de regulación electrónica gestionado por un programa específico. Forman parte del dispositivo el distribuidor
automático de frenada (ABD) y el control de tracción (ASR).
El mencionado embrague multidisco distribuye la fuerza motriz entre el eje trasero de tracción permanente y el eje delantero. Como hay una serie de sensores que monitorizan continuamente las condiciones del terreno, es posible que el auto reaccione apropiadamente en diversas situaciones de conducción,
incluyendo las más adversas.

Esto significa que, tal como ocurrió en la prueba, basta que una rueda se encuentre bien apoyada para que el vehículo se mueva. Esto se aprecia cuando una o dos ruedas quedan en el aire. Estas giran
ligeramente antes de que el sistema detecte que no tienen apoyo, momento en que las frena, redistribuyendo el torque a las ruedas que ofrezcan resistencia (porque están bien apoyadas).
Por cierto, en un alarde de rigidez torsional, mientras el auto tiene una rueda en el aire, es posible abrir y cerrar puertas, incluyendo el portón trasero. El PTM también opera en carreteras.

En las curvas, por ejemplo, la fuerza motriz en las ruedas delanteras se dosifica de manera que garantice la sujeción lateral óptima.
Como quedó patente en el pequeño circuito extremo paraguayo, el sistema opera en conjunto con la suspensión neumática, que eleva el vehículo para permitir mejores ángulos de entrada y salida. De la misma manera, se puede usar el control de descenso para evitar abusar del freno cuando hay pendientes
muy agudas.
Si bien no es un sistema tan sofisticado como el que puede encontrarse en la última generación de modelos de Land Rover, por ejemplo, el del Porsche Cayenne sí permite una respuesta fuera de caminos
que está más allá de lo imaginado por el cliente y esa idea, la de sorprender a sus usuarios, es la meta final de una marca como Porsche.


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