Autor: Javiera Lastra Amaya

Una semana y más de 200 kilómetros de manejo en la ciudad convirtieron a la versión tope de línea, la Limited Sport CVT, en un gran compañero para las compras, los espacios reducidos y
para el uso cotidiano.
Comenzó marzo y con el inicio del mes aparecieron los atochamientos, aumentó el tráfico y las caras largas detrás del volante. Y claro que se entiende, es un periodo complicado donde pareciera que todo llega en un solo instante: cuentas, matrículas, permiso de circulación, revisión técnica, entre otras cosas.
Sin embargo, en esa caótica semana, arriba de un buen auto que comprenda y atienda las necesidades básicas para hacer sentir cómodo al usuario, pasan a segundo plano.
Eso pasó en el Subaru Impreza versión tope de línea que probamos por una semana, justamente la primera
del fatigoso marzo.

EVOLUCIÓN CON DETALLES

Cabe recordar que en diciembre del año pasado, cuando asistimos al lanzamiento de esta nueva generación del Impreza, no alcanzamos a probar esta variante, solo nos quedamos con las
impresiones del sedán. Primero cambia bastante la sensación de andar en un hatchback, más que todo es por un asunto de estilo, de juventud y de cómo se siente el pasajero en el auto.
Así, el modelo de la marca japonesa tuvo que aguantar varios minutos y oportunidades donde el tráfico no
dejaba que se lucieran sus prestaciones. Las del bloque boxer de 2 litros capaz de producir 156 caballos de potencia y 196 Nm de torque.
Para reaccionar rápido en algunas salidas o adelantamientos, no es muy perceptivo el conjunto motor. Pero sí ya entrega una conducción fluida y ágil en autopistas y en carreteras. Cuando la velocidad se eleva y ya puede respirar tranquilo, porque cuando se le exige más, el esfuerzo del propulsor traspasa
a la cabina.
En general, las transmisiones CVT no se caracterizan por su ligereza y elasticidad en la relación de marchas, y esta no es la excepción. Tanto en la opción automática como manual –con la comodidad de las levas en el volante– no conseguía responder raudo.
En comparación con la generación saliente, claramente, es muy evidente el progreso logrado por Subaru y
uno de sus modelos iconos como es el Impreza. El repaso anterior son detalles menores que a quienes buscan un auto que los acompañe más en la ciudad y sea confortable, tal vez no les será tan relevante.

Claramente es lo amigable que es con el usuario. Y desde la primera toma de contacto eso se siente.
Primero por la confortabilidad que entrega la ergonomía de los asientos de cuero. Segundo y algo que es muy importante en estos tiempos, la interfaz de conectividad entre el auto y el celular es muy sencilla, eficaz y rápida en conectar. En comparación con otros modelos, en el Subaru Impreza no hay que realizar tantos pasos para poder llegar a conectar el teléfono. Además, capta las funciones más utilizables al instante. Como la agenda del teléfono, el cual se escucha muy bien manteniendo conversaciones largas, por ejemplo. O las listas de música que se alojan en Spotify. Es muy dinámico y fácil de usar. Eso ayuda bastante a que el conductor no se distraiga en pequeñeces.

El espacio de la quinta generación del vehículo japonés es otra de las cualidades que entrega este modelo. Ya que en un viaje con cinco pasajeros adultos, no hubo quejas por las dimensiones. Eso se debe a que su distancia entre ejes creció en 25 mm, por lo que su anchura también aumentó en 38 mm, entregando un largo total de 41 mm. Sí disminuyó la altura, y por eso es que su figura posee un estilo más
atractivo y moderno, en 15 mm.

Así, en la versión de prueba del nuevo Subaru Impreza Limited Sport CVT –la tope de línea disponible a
$16.690.000– fue más que amigable con el usuario, resultando un vehículo agradable para pasar tiempo arriba de él en largas filas de tráfico o para que sea el compañero de los quehaceres de la vida cotidiana, claro que sin querer correr.

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