Autor: René Durney C.

Cuatro versiones, con motores a gasolina y diésel, tiene el nuevo SUV compacto de la marca del óvalo.


Con novedades importantes bajo el capó y nuevas tecnologías en la seguridad y conectividad fue presentada esta semana la tercera generación del Ford Escape, el SUV del segmento Small Utility de la marca norteamericana, que viene en cuatro versiones, con dos motores gasolineros y un diésel.

Quince años han pasado desde el lanzamiento de la primera generación (2001) del Escape, y al contrastar las imágenes de ayer con las de hoy se aprecia una enorme evolución del diseño exterior, gracias al llamado Kinetic Design. En él se resalta el ADN de todos los productos de la marca, especialmente en el frontal, donde destaca su parrilla de forma trapezoidal y el nuevo dibujo de los grupos ópticos.

La silueta aerodinámica de la carrocería ayudó a reducir la resistencia al viento y los ruidos que este provoca en el habitáculo a altas velocidades.

En el techo hay nuevas barras para instalar accesorios de transporte o almacenaje y las llantas de aleación y las dos salidas de escape le dan un toque muy deportivo al conjunto.

En el interior, que ha recibido un retoque importante, se aprecia con nitidez la prosapia de otros modelos de la familia Ford, especialmente del Focus y el Fusion.

En el panel central hay una pantalla de 8 pulgadas para el mejorado funcionamiento de la tercera generación del sistema de conectividad Sync 3 con My Ford Touch, que permite realizar llamadas telefónicas y acceder a la música, la navegación y el climatizador mediante sencillos comandos de voz, ahora con una velocidad hasta diez veces más rápida con respecto a la versión anterior. Su nueva interfaz permite que se puedan desplazar los dedos sobre la pantalla para hacer zoom o pasar las páginas de las aplicaciones con movimientos de izquierda a derecha o viceversa. Es compatible con las tecnologías de Apple Car Play (iPhone) y Android Auto.

La palanca de cambios se reubicó a una posición más ascendente y ergonómica y el freno de mano es ahora eléctrico.

En cuanto a tecnologías a bordo, hay que destacar el control electrónico de estabilidad y antivuelco, el asistente de partida en pendiente y el control de curvas. En las cuatro versiones hay cámara y sensores de retroceso, y para la seguridad se dispone de siete airbags (frontales, rodillas del conductor, laterales y de cortinillas).

El renovado sistema MyKey permite ahora programar la llave con operaciones como cancelación de llamadas entrantes, restringir la velocidad máxima, evitar que se desactiven los dispositivos de seguridad, controlar el volumen del audio o cancelarlo si los ocupantes no utilizan el cinturón de seguridad.

En la versión más equipada (SE 2,0 Ecoboost 4WD, 245 hp, transmisión automática, $19.490.000) se puede contar con el Active Park Assist, que ayuda a estacionar en paralelo o perpendicular, ubica un espacio disponible y maniobra el volante del vehículo, dejándole al conductor solo la tarea de controlar el acelerador y el freno. También dispone de Monitor de punto ciego en los espejos y sistema de Alerta de Tráfico Cruzado.

Para quienes gustan de los motores petroleros, por primera vez se ofrece en Chile una versión diésel de 2 litros, 150 hp y transmisión manual de 6 velocidades ($17.290.000).

También se dispone de un propulsor 2,0 Ecoboost, con caja automática, 245 hp y tracción 4x2 ($16.490.000) y una versión S de 2,5 litros, 168 caballos, transmisión automática y tracción 2WD, en $15.290.000.

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